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13 noviembre 2020

DEMENCIAS: TIPOS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO

 

La demencia no es una enfermedad en sí misma, sino un síndrome que puede estar causado por muchas enfermedades. Se trata de una lesión que afecta a varios dominios cognitivos del cerebro y evoluciona de manera progresiva. También, puede afectar al estado emocional y conductual. En las actividades de la vida diaria se va incrementando la dependencia para realizarlas, perdiendo la autonomía con la evolución.

 


¿QUÉ TIPO DE ENFERMEDADES CURSAN CON DEMENCIA?

No todas las demencias son iguales. Algunas enfermedades que cursan con demencia son:

  • Enfermedad de Alzheimer
    Es la primera causa de demencia en frecuencia (más del 50%). Su incidencia aumenta con la edad, la prevalencia se duplica cada 5 años a partir de los 65.
    Es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo, principalmente conocida por la afectación en la memoria, aunque afecta a otras áreas cerebrales y produce trastornos conductuales respecto al estado previo de la persona.
    Se establece como una aproximación diagnostica, reflejándolo como probable enfermedad de alzheimer, al no disponer de análisis histopatológico.
  • Enfermedad vascular
    Es la segunda causa de demencia en frecuencia (15- 25%). Entre las causas se pueden encontrar: múltiples infartos cerebrales, lesión isquémica o eventos hemorrágicos intracraneales.
    Las manifestaciones cognitivas y conductuales pueden ser muy variadas en función de la localización de la lesión cerebral.
    La prevención es posible, controlando y llevando a cabo una alimentación saludable, ejercicio físico, evitar el tabaco y el alcohol, supervisión tensión arterial, evitar el estrés, controlar las cifras de colesterol y glucemia, etc.
  • Enfermedad por Cuerpos de Lewi
    Es la tercera causa de demencia en frecuencia (10- 15%). Los síntomas que pueden aparecer parecidos al parkinsonianos: inestabilidad, alteración en la marcha, etc. Alucinaciones visuales vívidas y estructuradas. En la sintomatología cognitiva, se pueden reflejar problemas en atención, función ejecutiva, fluidez verbal y en las capacidades visoespaciales. No cursa inicialmente con pérdidas en memoria. Otras características de posible diagnóstico pueden ser: trastorno del sueño REM, caídas repetidas y síncopes, y sensibilidad a neurolépticos.
  • Enfermedad de Pick: (Demencia Frontotemporal)
    La frecuencia se sitúa en un < 5 % aproximadamente. Suele tener un inicio más temprano que el alzheimer (entre los 45-65 años). Presentando atrofia del lóbulo frontal y temporal, que conlleva la siguiente sintomatología: cambios relacionados con la personalidad y el comportamiento (apatía y desinterés, desinhibición, ausencia de conciencia de la enfermedad, inflexibilidad y rigidez mental…), deterioro en función ejecutiva y cognición social, problemas relacionados con el lenguaje y la expresión: disminución progresiva del habla (habla estereotipada, ecolalias, perseveraciones, etc.) y alteraciones del movimiento (temblor, rigidez, mala coordinación, dificultad de deglución, espasmos musculares, entre otras).
  • Enfermedad de Parkinson
    La demencia por Enfermedad de Parkinson es poco frecuente (< 5 % de todas las demencias). Inicio insidioso especialmente con sintomatología motora: Temblores, rigidez muscular, alteración en la postura y en el equilibrio, bradicinesia.

 

¿QUÉ SÍNTOMAS APARECEN?

Generalmente es muy difícil señalar el inicio de una demencia, pues su aparición suele caracterizarse por ser lenta e insidiosa (aunque existen excepciones como en el caso de la demencia vascular). Por ello, cuando se realiza el diagnóstico suele haber transcurrido varios años desde sus primeros síntomas. Hay que tener en cuenta que la ancianidad conlleva una serie de cambios en nuestras capacidades intelectuales que no son considerados patológicos. Algunos de estos cambios benignos son el enlentecimiento, pequeños fallos de memoria, lagunas atencionales o dificultad para encontrar la palabra precisa en cada momento. El problema es que muchas veces los primeros síntomas de la demencia se camuflan con estos cambios naturales y no patológicos, pasando desapercibidos.

               


Para que podamos hablar de la presencia de una demencia es necesaria una exhaustiva valoración médica y psicológica. En primer lugar, habrá que descartar problemas médicos que estén produciendo una disminución del rendimiento intelectual de la persona. Posteriormente, se deberá realizar una amplia valoración cognitiva para poder determinar qué funciones mentales están afectadas y en qué grado. Por tanto, es un proceso que puede llevar tiempo y que, aun con todo, puede no dar como resultado un diagnóstico totalmente preciso.

¿CÓMO SABER SI UNA PERSONA TIENE DEMENCIA?

La afectación que muestre cada paciente dependerá de las causas o patologías que hayan dado lugar a la aparición de la demencia. Las habilidades que pueden verse alteradas son la memoria, la atención, el habla, la lectura, la escritura, la percepción visual, la capacidad de razonamiento, la capacidad de abstracción, la velocidad de procesamiento, la capacidad para planificar y organizar acciones o los movimientos organizados, entre otras. En algunas ocasiones es el propio paciente quien se da cuenta de los cambios mentales que está sufriendo, mientras que en otros casos son los familiares o personas más cercanas quienes detectan estos problemas.

Además de estos cambios cognitivos, en la demencia también se observan cambios en la conducta del paciente que es a veces descrita por la familia como “un cambio de personalidad”. Por ejemplo, una persona muy habladora puede volverse taciturna o una persona que generalmente era desconfiada puede volverse excesivamente abierta con los demás, por poner dos ejemplos relativamente habituales. Además, pueden aparecer otras alteraciones como estado de ánimo deprimido, nerviosismo o angustia, agitación, comportamientos inadecuados (por ejemplo, contestar de malas maneras cuando se le hace una pregunta apropiada), lloro incontrolado, desconfianza o agresividad. Las alteraciones psiquiátricas, como delirios o alucinaciones, también son comunes en los cuadros demenciales.

 

¿QUÉ TRATAMIENTOS EXISTEN?

En la actualidad los únicos tratamientos que existen para ralentizar la evolución de la demencia y mantener el máximo de tiempo posible las capacidades preservadas son, por un lado los fármacos recetados por el médico especialista, y por otro lado, la estimulación cognitiva.

 

 

 

 

Fuentes: www.geriatricarea.com

www.clinicadinan.com